29 de junio de 2010

El Espejo

Alguna vez habrás escuchado cantidad de relatos acerca de los espejos, que si miras fijamente puedes ver tu muerte, que si repites un nombre 7 veces la persona vendrá por ti en la noche, en fin. Pero lo que yo estoy a punto de relatarles no tiene comparación y les aseguro que nunca se verán en un espejo con la misma tranquilidad y de la misma forma.

Denny ha sido mi amiga desde siempre, conozco su carácter y sus miedos y sé que uno de ellos es mirarse a solas de frente al espejo. Cuando iba a cumplir 15 años, sus padres prepararon una fiesta muy especial con motivo de la llegada a la adolescencia, tenía un vestido azul celeste que les había costado meses conseguir y por lo tanto, lo guardaba con sumo cuidado.

Todos los días después de clase se lo ponía y se miraba horas en el espejo deseando que ese día llegase. Unas semanas antes de la fiesta, Denny tuvo una sensaciòn de soledad y de vacío que llegaron al grado de no dejarla dormir por las noches. Una de estas noches de insomnio, repentinamente tuvo la extraña necesidad de pararse y mirarse en el espejo. Cual fue su sorpresa que al mirarse en el espejo se vio a ella misma danzando en una pista de cristal que estaba bañada completamente en sangre pero extrañamente ni ella ni su vestido se manchaban de sangre.

De repente, el ruido del despertador la sacó de su profunda imagen y aún alterada y asustada y un poco confundida por lo que acaba de presenciar se dispuso a marcharse al colegio. Al regresar se encontró con que su vestido no estaba donde siempre solía dejarlo, desesperada buscó a su madre para que le explicara pero ésta no supo decirle. Corrió de vuelta a su cuarto y en el espejo se encontró con una nota que no estaba ahí en un principio. La nota decía: " Si quieres tu vestido busca debajo de las escaleras" Sin comprender lo que pasaba, bajó las escaleras y sintió como alguien venía cuidando sus pasos y como alguien esperaba el fin de estos al final de las escaleras, trataba de detenerse pero no podía , trató de gritar pero algo le sujetaba el cuello y el rostro , algo que ni ella misma podía ver, al llegar al final de la escalera vió su vestido roto y
arañado y completamente ensangrentado. Lo agarró y al hacerlo escuchó como si mil cristales se rompieran. Asustada, corrió a su cuarto cuando la puerta se cerró súbitamente frente a ella, podía escuchar como algo estaba dentro de su habitación, le gritaba a su madre pero no recibía respuesta, parecía como si estuviera sola completamente. De repente, todo se volvió silencioso, tan silencioso que podía escuchar su propio corazón latiendo rápido muy rápido.......

Despertó de un brinco, confundida sin saber que había vivido, miró a su alrededor y vio a
su madre que la despertaba con cariño. El día de la fiesta había llegado.... cuánto tiempo había estado dormida? sucedió aquel horrible momento? lo soñó? De un salto se levantó de la cama y abri su armario buscando su vestido.... intacto. El vestido estaba ahi donde siempre sin una sola arruga, sin una sola mancha.... listo para ella. Se arregló y marchó para la fiesta , pero no notó que su espejo estaba roto, que tenía la nota aquella que le avisaba de su vestido y que por las hendiduras del espejo se podía ver algo tratando de salir...

Todo marchaba de maravilla, la fiesta un éxito, mucha gente, amigos, familia y llegó la hora del vals.... el padre pasó al frente para ese primer baile de niña a mujer cuando de pronto alguien dio un mal paso y salpicó el hermoso vestido celeste de mi amiga. Jamás olvidaré la mirada de mi amiga... sin pensarlo volvió a ver al culpable de tal accidente y sin pensarlo cogió uno de los vidrios y se le abalanzò hiriéndole en el cuello, rasguñándole la cara , la sangre saltaba hacia ella y parecía que le diera fuerza, varias personas se le abalanzaron para detenerla pero no podían con su ira, lastimó a su madre , a sus hermanos, lanzaba maldiciones y sacaba fuerza del miedo y de la histeria de los demás pero sobretodo de la sangre, de la sangre de aquel que con todo el gusto del mundo había preparado la fiesta, de quien había visto la transiciòn de niña a mujer de aquella ahora transformada bestia, la sangre de aquel que la amaba más que nada ni nadie en el mundo, la sangre de aquel que por azares del destino tropezó tirando un vaso encima del vestido de esa quinceañera, aquella que ahora le quitaba la vida a su propio padre, ante los ojos de familiares y extraños, ante la impotencia de todos, tratando de impedir la muerte sin poderlo lograr.

El padre murió sin poderlo evitar, se desangrò en el vestido de su hija que inconsciente yacía junto al que fuera su padre.... al regresar en sí no comprendía lo que sucedía ante sus ojos, comenzó a gritar sin consuelo y con gran desesperación, abrazaba el cuerpo de su padre y mientras en su cuarto el espejo misteriosamente ya no aparecía roto y una sombra se visualizaba al fondo del espejo como observando lo que acababa de suceder.

Mi amiga? Lleva 10 años en una Institución de salud mental y jura que no recordar haber asesinado a su padre.

Amigas para Siempre

Año 1982. Alicia y Sara eran dos chicas, ambas de 15 años, e íntimas amigas desde la más tierna infancia. Vivían en el mismo barrio, estudiaban en el mismo
instituto, iban a la misma clase... en fin, eran inseparables. Sin embargo, tenían caracteres muy diferentes. Alicia era alegre y extrovertida, mientras que Sara era muy tímida y callada.
Cierto día, Sara le propuso a Alicia:
- ¿Por qué no hacemos un juramento de sangre?
- ¿Qué?
- Mira, por si algún día perdemos el contacto, juramos que la que muera antes de nosotras dos, irá a avisar a la otra.
- Qué tontería, Sara, nosotras siempre estaremos juntas.
Ante la insistencia de Sara, y entre asombrada y divertida, Alicia al final aceptó la propuesta. Ambas se practicaron un corte con una navaja en el dedo índice de la mano derecha, y sellaron el pacto a la luz de unas velas. Pasaron los años. Alicia había terminado sus estudios de derecho, tenía un buen trabajo, una casa preciosa y un marido y un hijo maravillosos. Hacía mucho que no veía a Sara, la amiga de su juventud, aunque a veces se acordaba de ella cuando se veía la cicatriz de su dedo índice. Al final, la vida les había llevado por caminos distintos y no habían vuelto a verse desde que acabaron el instituto. Una noche, Alicia tuvo una horrible pesadilla: iba conduciendo, cuando de repente un camión invadía su carril y chocaba con su coche.
Se despertó empapada en sudor, y justo en ese momento, oyó llamar al timbre de la casa. Eran las 3 de la madrugada. Miró a su marido, que dormía profundamente a su lado, en ese momento, el timbre volvió a sonar con insistencia. Maldiciendo por lo
bajo y preguntándose quién podría ser a esas horas, Alicia se levantó y fue a abrir la puerta.
Cuando abrió la puerta y vio a la mujer que estaba en el porche, abrió la boca,
totalmente anonadada. Aunque había cambiado bastante, la reconoció enseguida. Allí, terriblemente pálida, ojerosa y con una enorme herida sangrante en la cabeza, estaba su antigua amiga Sara.
- ¡Por Dios, Sara! ¿Qué ta ha ocurrido? Entra, te curaré esa herida.
- ¡Cuánto tiempo sin vernos!
Sara no se movió de donde estaba.
- He venido a cumplir mi promesa, Alicia. He muerto y vengo a decírtelo.
Alicia se quedó sin habla.
- Ya que la vida nos ha separado, estaremos juntas en la muerte. Te estaré
esperando...- dijo Sara levantando el dedo índice. Acto seguido, desapareció.
Alicia empezó a notar un dolor persistente en su propio dedo índice, al mirárselo descubrió que lo tenía empapado en sangre, como si se le hubiera vuelto a abrir el corte que se hiciera años atrás... Lanzó un alarido estremecedor y cayó desvanecida al suelo. Al día siguiente, despertó en su cama y pensó que todo había sido un mal sueño. Encendió el televisor para desayunar, y lo que vio la dejó helada: la noche anterior, a las 3 de la madrugada, había habido un accidente de tráfico: un camión había chocado con un coche, y la conductora del mismo había fallecido en el acto. A partir de aquél día, su vida se convirtió en un auténtico infierno. No comía, se olvidaba de recoger a su hijo en el colegio, no rendía en el trabajo... Y todas las noches tenía el mismo sueño, en el cual oía llamar a la puerta, y al abrir veía a Sara levantando el dedo índice y diciendo "te estaré esperando", tras lo cual siempre se despertaba con un dolor insoportable en su dedo lleno de sangre. Su marido no entendía lo que le estaba pasando, los médicos no encontraban ninguna explicación, y finalmente internaron a Alicia en un psiquiátrico. Allí no hizo sino empeorar, ahora en sus pesadillas veía a Sara junto a su cama. Una noche, un celador del psiquiátrico oyó un espantoso ruido de cristales rotos que provenía de la habitación de Alicia.
Al entrar en la habitación vio que la ventana estaba rota, se asomó y vio a Alicia tirada sobre la acera en medio de un charco de sangre. Tenía una gran herida en la cabeza y a su lado, en el pavimento, alguien había escrito con su sangre: "AMIGAS PARA SIEMPRE".